Queremos  recordar el origen del primero de mayo, porque hoy para muchos es solo un día feriado y debe ser un día de lucha.

Un día 1 de mayo de 1886 en la ciudad estadounidense de Chicago comenzó una huelga general que exigía una jornada laboral de 8 horas para todos los trabajadores. Cientos de miles se fueron sumando en el correr de los días.

En esos momentos muchos trabajadores cumplían una jornada de 14 a 16 horas.

Los volantes señalaban:

“Un día de rebelión, no de descanso.
Un día en el que con tremenda fuerza la unidad de los trabajadores se moviliza contra los que dominan el destino de los pueblos de toda nación.
Un día de protesta contra la opresión y la tiranía, contra la ignorancia y la guerra de todo tipo.
Un día en que comenzar a disfrutar de 8 horas de descanso y ocho horas para los que nos dé la gana”.

El 1 de mayo la Unión Central Obrera de Chicago realizo un mitin con una concurrencia de 40.000 personas. Los oradores fueron Spies, Parsons, Filden y Schwab.

El 1 de mayo el paro fue total, una movilización de 600 mujeres que trabajaban en sastrerías fue víctima de la represión policial.

El 2 de mayo hubo un mitin de los obreros de Mac Cormick, que protestaban por 1200 despidos.

El 3 de mayo hubo un mitin cerca de Mac Cormick. Coincidió este con la salida de un turno que no había parado, se fue hasta la fábrica y la misma se apedreó. Llega la policía y reprime a los obreros. Con tal saña lo hacen que dejan 6 muertos y un tendal de heridos.

Las publicaciones obreras en ese momento tenían una gran tirada. Circular de desquite se llama al manifiesto publicado por Spies al otro día de la matanza, este decía: “ Ayer frente a la fábrica Mac Cormick, fusilaron a los trabajadores. Su sangre pide venganza…..Si se fusila a los trabajadores responderemos de tal manera que nuestros amos lo recuerden por mucho tiempo”

El día 4 se convoca a un mitin de protesta contra la matanza , concurren 25.000 personas. Los oradores fueron Spies, Parsons y Fielden. Cuando el mitin había finalizado arriba la policía y comienza a reprimir, en ese momento una persona desconocida arroja una bomba hacia la policía y deja en el piso más de 60 y con un saldo de 8 policías muertos.

La represión fue cruel, muchos trabajadores fueron ejecutados, perseguidos, torturados, golpeados. Ocho de los presentes (tres periodistas, dos tipógrafos, un carpintero, un obrero textil y un vendedor) fueron inculpados, pero principalmente fueron acusados de ser enemigos de la sociedad y del orden establecido.

Comenzó así un juicio sin ningún tipo de garantía jurídica que culminó condenando a muerte a cinco de ellos, a cadena perpetua a dos y a quince años de trabajos forzados al restante.

Casualmente uno de ellos estaba hablando en el estrado al momento de la explosión, pese a que era evidente que no podía ser responsable de los hechos , igual fue condenado, el motivo queda claro en la expresión del fiscal Julius Grinnel: “ La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. Estos hombres han sido seleccionados porque fueron líderes. No fueron más culpabes que los millares de sus adeptos. Señores del jurado: declaradlos culpables, haced escarmiento con ellos, ahorcadles y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad”

Cabe destacar que estos compañeros eran referentes en sus espacios de inserción y no ocultaban sus ideales, llevando adelante una práctica coherente de combatividad y organización. Eso los condenó y no una bomba. Pero eso nos legó a la clase obrera organizada un ejemplo de lucha inclaudicable, nos heredó un camino de resistencia y solidaridad del que nos hacemos responsables, levantando la memoria de los compañeros y compartiendo sus sueños.

Un movimiento mundial emergió para oponerse a este crimen y se insistió en apelar y tratar de detener las ejecuciones tanto por medios legales como por la movilización. En todo el mundo hubo protestas ante el salvajismo cometido en “ la tierra  de la libertad”.

Pero el 11 de noviembre de 1887 se llevaron a cabo las ejecuciones, fueron ahorcados Augusto Spies, Alberto Parsons, Jorge Engel, Adolfo Fischer . Louiss Ling decidió suicidarse antes de que lo mataran sus verdugos.

Mientras que Oscar Neebe, Samuel Fielden y Miguel Schaw fueron condenados a trabajos forzados y cadenas perpetuas

Ya llevamos más de un siglo de escuchar que el progreso y la tecnología liberaran al hombre del trabajo y vemos que a los únicos que libera es a los poderosos y dueños del capital o las clases dominantes ejecutoras de las políticas que provienen de los centros de poder mundial.

Hoy rodeados de tecnología convivimos con el trabajo en negro, la precarización y desregularización de la actividad laboral, en el peor de los casos con situaciones de esclavitud.

Todas estas cosas las vemos en nuestro país que supuestamente es uno de los más avanzados en materia laboral, los ferroviarios hemos vivido el ataque a nuestra herramienta sindical, con saña, simplemente por hacer valer nuestros derechos, existe un avance regional de las ideas neoliberales y el Uruguay no es inmune, esté el gobierno que esté las privatizaciones continuarán y se profundizarán.

El sueño de un ferrocarril público pujante, esperado durante décadas se ha desvanecido, el cadáver insepulto de la Administración de Ferrocarriles del Estado es alimento para la mayor incursión colonial del capital transnacional, un tratado que entrega soberanía y endeuda al país digno de la época de la colonia amparará el saqueo.

Y nos siguen diciendo que el progreso nos liberará, hoy los trabajadores uruguayos trabajan en su inmensa mayoría más de 8 horas, el control social y la información que posee el estado de los habitantes es el mayor de todos los tiempos y las decisiones que definen el futuro las siguen tomando unos pocos.

Seguimos viviendo en un mundo con explotados y explotadores, bajo la opresión de una minoría rica y poderosa.

Por eso reivindicamos el 1 de mayo como un día de lucha, un día de independencia de la clase de los cantos de sirenas de los demagogos de siempre, fieles al capital y enemigos de las luchas.

Vivimos tiempos de repliegue de las ideas, que llevaron a la clase a conquistar derechos, se habla hoy de la conciliación, de la paz sindical, vemos revistas que muestran obreros felices de la mano del patrón, vemos como se augura el fin de la lucha de clases.

A modo de revulsivo ante tanta promiscuidad de algunos con las patronales, compartimos las palabras finales de Jorge Engel y cabe acotar que todos los mártires de Chicago enfrentaron la muerte con dignidad dejando discursos que vale la pena leer :

“¿En qué consiste mi crimen? En que he trabajado por el establecimiento de un orden social donde sea imposible que mientras unos amontonen millones otros caen en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencias deben ser utilizadas en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza, y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, la libertad y el bienestar.
No niego que yo haya hablado en varios mitines, afirmando que si cada trabajador llevase una bomba en el bolsillo, pronto sería derribado el sistema capitalista. Esa es mi opinión”

Por un mundo sin explotados ni explotadores

Arriba los que lucha!!!!