Gilberto Coghlan, más conocido entre sus compañeros como “Trencito”, fue un obrero carpintero que abrazó la causa de los trabajadores. Desde su Fray Bentos natal, emigró a Montevideo para desempeñarse como obrero carpintero en los Talleres de Peñarol de AFE.

La fecha de la muerte de Trencito es posible que nunca se sepa con absoluta certeza, se estima entre el 12 y 14 de diciembre, lo que si se sabe es que murió por luchar contra la dictadura militar fascista.

Conocida la muerte de Gilberto, sus compañeros de la ROE, difunden por Montevideo el hecho, mediante un volante:

El compañero asesinado era integrante del Consejo directivo de la Federación Ferroviaria, en la que militaba desde hacía más de 15 años Había sido elegido en las listas de la agrupación Dignidad Obrera de la roe. Coghlan tenía 38 años. Era un hombre de la clase obrera, que peleó tenazmente por su clase. En el año 1972 estuvo preso en el Penal de Punta Carretas, acusado de pertenecer a la Organización Popular Revolucionaria 33 (opr 33).En el año 72 fue dirigente de la gran huelga Ferroviaria, Un jalón del ‘setiembre de combate” que libr6 el pueblo uruguayo el año pasado (alude a l972). Estuvo al frente además, del gremio Ferroviario durante la huelga general con que la clase obrera enfrento al golpe gorila y probrasilero del 27 de junio en nuestra patria. Gilberto Coghlan, muerto de horrorosos sufrimientos y abandonado sin atención médica en un calabozo de la dictadura, es un símbolo de nuestra patria oprimida y combatiente. Símbolo de un pueblo que no se entrega y que seguir luchando por la patria socialista y libre.

Una vez que es detenido el 30 de julio de 1973, conjuntamente con un grupo de alrededor de 40 ferroviarios, entre los cuales se encontraban la casi totalidad de la dirección de la Unión Ferroviaria, es objeto por sus antecedentes de un tratamiento especialmente salvaje en cuanto a las torturas.

Primeramente es torturado en el cuartel de Trasmisiones 1 de Peñarol, por el conocido – y aún impune- , Antranig Ohannessian.

Posteriormente es trasladado junto a otros ferroviarios de la ROE, al 4to de Caballería, donde a su llegada y en momento en que descendía encapuchado del vehículo, es objeto de un cobarde golpe en el rostro por parte de un oficial. Pierde el conocimiento y a partir de allí, esa agresión sumada  las torturas anteriormente aplicadas en el cuartel de Peñarol y las que sufrió allí, su condición física se vio severamente afectada.

Ayer, cuando los ferroviarios del hoy cortaban la calle y quemaban cubiertas, te rendimos sin quererlo un homenaje, un homenaje de tradición ferroviaria de compromiso y lucha.

NI OLVIDO NI PERDÓN

ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!!!