El 26 de junio pasado se reunió la Mesa Representativa, el orden del día incluía aspectos relacionados a la discusión de la pauta de ajuste salarial propuesta por el gobierno.

Previamente el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt había también discutido el tema, definiendo un informe en mayoría para elevar a consideración de la mesa.

Desde la Coordinación de Sindicatos, espacio de debate y acción de sindicatos filiales del Pit-Cnt, el conjunto de organizaciones que la integramos resolvimos dejar en claro nuestra visión mediante una misiva al conjunto del movimiento sindical.

Además de la carta, en la propia mesa se presentó una moción que básicamente rechazaba la pauta y proponía desarrollar mecanismos de acción en oposición a la misma.

Nuevamente no logramos una posición clara, que oriente y defina un curso a seguir, realmente continuamos paralizados por los agoreros de escenarios apocalípticos y no se logra un curso de acción en conjunto en defensa del salario y los puestos de trabajo.

La votación resultó dividida 21 a 12, los sindicatos quedarán librados a sus propias fuerzas individuales,  los fuertes y en sectores poco afectados por la crisis intentarán superar la pauta, el resto a bajar la cabeza y asumir una clara rebaja salarial.

La Convención como herramienta colectiva no supera su condición de escenario de debate, ha primado el aferrarse a la pata de la mesa de negociación, una mesa vacía.

La pauta salarial traslada el costo de la crisis a los trabajadores, el capital más allá del enlentecimiento de su ciclo de acumulación no se ve afectado, son nuestros hijos los que pasarán frio sino no hay plata para el gas o la luz, hambre sino hay para el puchero, ni que hablar de nuestros cientos de miles de hermanos que ya venían jodidos antes de la crisis y ahora están aún mucho peor.

Mientras tanto los patrones con la heladera llena, engordando y aprovechando para despedir delegados, golpeando la organización sindical, despidiendo y rebajando sueldos por la vía del descuelgue, con el revolver en la cabeza del obrero al grito de salario o trabajo.

Finalmente en la mesa, algunos,  acusaron de impropia a la carta de la Coordinación de Sindicatos, nosotros nos hacemos cargo y respondemos que la expresión de los posicionamientos sindicales es tradición del movimiento obrero desde sus orígenes, además de ser necesaria y sana, sobre todo cuando la duda y falta de orientación colectiva campea y deja a los oprimidos librados a su propia suerte.

Hace 47 años se libró frente a una crisis otra batalla por parte del movimiento obrero, una lucha clara en defensa de la libertad y con una perspectiva de revolución social, en enfrentamiento claro a los patrones y represores, una vez perdida la batalla tres sindicaros elaboraron también un documento conocido como las tres F (FUS FOEB FUNSA), hicieron pública su posición y su análisis  no era, pese al desenlace,  un planteo derrotista al contrario.

En dicho documento se ubicaban claramente las diferencias metodológicas a la hora de actuar, sin duda que las vacilaciones del reformismo costaron muy caras, sin duda que la represión golpeó fuerte.

Hoy el reformismo coloca a la huelga general del 73 en el altar, intenta construir un relato donde predomina una visión romántica , jamás se analiza el porqué del levantamiento de la misma y la posterior consolidación del régimen fascista.

Nos parece interesante transcribir un par de fragmentos, de aquel importante documento:

Es en la práctica de un sindicalismo conciliador, en el ablandamiento sistemático de los métodos, en la condena constante, por parte de sectores del movimiento sindical, de toda expresión de radicalización en los métodos de lucha, todo ello unido a la falta de planes apropiados, en la carencia de una estructura sindical adecuada, asimismo como en la carencia de cuadros intermedios arraigados en la base, en la práctica de un sindicalismo reivindicativo, desvinculados de los aspectos programáticos es donde debe buscarse la explicación de las graves carencias que varios gremios evidenciaron, a tal grado que la huelga no pudo mantenerse e incluso, en algún caso, decretarse en forma efectiva”

“ Ningún gremio fue derrotado, fue derrotado un estilo, un método, una concepción del trabajo sindical”

“A TODOS LOS NIVELES DEL MOVIMIENTO POPULAR HAY QUE LUCHAR PARA LOGRAR LA MENTALIDAD DE LA RESISTENCIA, HEMOS HECHO UNA EXPERIENCIA. HEMOS LIBRADO UNA BATALLA. SERÁN OTRAS BATALLAS. SOMOS INVENCIBLES. SOMOS UN PUEBLO QUE NO SE DEJA ARREAR”

Evidentemente mucho nos falta para estar a la altura de aquellos que dieron hasta su vida por un mundo mejor, pero si nos sentimos herederos de una tradición de lucha y acción colectiva, lejos del frio de la sala de negociación vacía, con el pescado vendido, con el cordero degollado.

Por ser necesaria incluimos la carta de la Coordinación de Sindicatos al Movimiento Sindical, también el acta de la mesa representativa pasada y  para analizar y recordar el documento de las 3 F.

Arriba los que luchan!!!

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25 de junio de 2020

CARTA ABIERTA MOVIMIENTO SINDICAL

Frente a las propuestas  de ajustes salariales, realizada por el actual gobierno, donde se propone de manera lisa y llana una rebaja salarial, siendo que dichos lineamientos constituyen la expresión de una lógica en que los trabajadores somos socios de las pérdidas y espectadores de las ganancias.

Una propuesta que financia la crisis a costa del poder de compra de los salarios de los trabajadores y que beneficia de manera clara al oportunismo patronal que ya despide y recontrata con salarios inferiores.

Una propuesta que se contradice y no contempla ni un solo punto de la plataforma de la intersocial.

Siendo los elementos más regresivos, no los que refieren en si mismo al porcentaje de ajuste, sino el concepto en sí mismo de la socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias.

Es en ese sentido, que como movimiento sindical no debemos y no podemos aceptar ni acompañar una propuesta de esta naturaleza, una propuesta que deja entrar al zorro al gallinero, una propuesta que abre una puerta que será muy difícil de cerrar.

No es de recibo que la aceptación de la rebaja blinde los puestos laborales, nada  puede asegurar esa situación y el capital hará siempre lo que más le convenga a sus ruines intereses.

No saldremos de la crisis por el camino de la conciliación, es necesario no claudicar en la defensa de los intereses de la clase trabajadora, por más compleja y desafiante que sea la realidad que enfrentamos.

Sostenemos que  no podemos dar un paso atrás en la posición de prórroga de los convenios de la séptima ronda, inclusive ante ese escenario sabemos que los descuelgues de las patronales nos obligarán a desplegar una fuerte acción de lucha y movilización, pero peor será si damos como movimiento sindical en conjunto señales de debilidad y duda.

Deseamos dejar en claro nuestra posición ante un tema que plantea una encrucijada al conjunto del movimiento sindical y así lo marcamos con nuestro voto en el pasado secretariado ejecutivo, único voto contra el acuerdo y la estrategia planteada

Ni un paso atrás en la defensa de nuestras conquistas y derechos, resulta imprescindible deslindar claramente al movimiento sindical de cualquier tipo de acuerdo con los lineamientos del poder ejecutivo y poner en marcha un plan general de resistencia al ajuste, el recorte presupuestal y la descarga de la crisis en el pueblo trabajador.

Arriba los que luchan!!!!

Arriba las que luchan!!!

 

COORDINACIÓN DE SINDICATOS PIT-CNT

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DOCUMENTO DE LAS TRES “F”

INTRODUCCIÓN

El movimiento sindical uruguayo analizó, discutió y determinó, criterios de lucha contra un golpe de estado desde mucho tiempo atrás. En junio de 1968 la Mesa Representativa de la CNT resuelve por unanimidad “la ocupación de todos los lugares de trabajo y huelga general en caso de golpe de Estado o situación equivalente”. El premier Congreso, luego el segundo Congreso y las asambleas de todos los sindicatos y el encuentro de todos los Comités de Base – de mayo de 1972 -, reafirmaron esta resolución. La misma se constituyó en un punto de clara coincidencia unánime.

En todo ese período, diferentes sindicatos y dirigentes de todos los niveles señalaron:   la necedad de un plan de lucha que intensificaran y unificaran las distintas posiciones sindicales de enfrentamiento a la ofensiva oligárquica expresada en el pachequismo.

Solo la lucha intransigente de las organizaciones sindicales estaban en condiciones de elevar los niveles de conciencia y organización de los gremios como forma de habilitar el cumplimiento de las resoluciones de la CNT.

La necesidad de adecuar la estructura, formas de funcionamiento, practicas de dirección de los sindicatos a las nuevas situaciones impuestas por el pachecato (desarrollar sólidos comité de bases por sección o lugar de trabajo) establecer y desarrollar niveles intermedios de dirección, estrechar lo vínculos de la dirección con las bases, promover militantes en todos los niveles, profundizar la unidad sindical respetando la expresión, a todo nivel de las diferentes orientaciones y tendencias.

La necesidad de enfrentar denodadamente al régimen para quebrar la política económica y social de Pacheco, impedir su consolidación, su control absolutista y represivo del aparato del Estado.

En los hechos se desaprovecharon las coyunturas en que el proceso de acumulación de fuerzas y las contradicciones en el campo de la oligarquía hacían posible quebrar la política económica de Pacheco, se siguió una practica de lucha dispersa -sin planificación- de respuesta a los golpes de la oligarquía, se debilitó el movimiento popular y se habilitó el fortalecimiento de la oligarquía al no alcanzar la clase obrera objetivos políticos –por y posibles – en diversas coyunturas del pachecato: agosto de 1968 y junio de 1969.

La necesidad de que la dirección de la CNT estudiará y planificará, en todo el movimiento sindical, las medidas que correspondieran para asegurar la puesta en práctica eficaz

EL GOLPE DEL 27 DE JUNIO

 Todos los técnicos coinciden en que a partir de 1955/57 se concreta una crisis económico-estructural que se va agravando progresivamente. Los dos grandes partidos tradicionales que compartían el poder, con bases de sustentación electoral policlasistas y amplio espectro de tendencias en su seno –que iban desde formulaciones de tipo populista hasta expresiones de extrema derecha- sin perjuicio de contemplar los intereses de la oligarquía. El avance de la crisis económico-estructural, la disminución de la riqueza a distribuir, generó tensiones sociales crecientes. Desde 1960 se intenta aplicar las recetas del FMI (congelación de salarios), como forma de mantener la cuota de latifundio, los grandes industriales, banqueros y exportadores a costa del sacrificio de los trabajadores asalariados y pequeños productores de la ciudad y el campo.

Los trabajadores perdieron parte de su salario. En el marco de las luchas comprendidas como respuestas de las organizaciones sindicales a la crisis, se producen cinco hechos de importancia fundamental en el proceso de la lucha de clases:

  1. La extensión, con una amplitud sin precedente en la vida del país, de la sindicalización. El sindicalismo dejó de ser un fenómeno exclusivamente obrero, para ser un fenómeno de todos los asalariados.
  2. La elevación del nivel político de las movilizaciones sindicales, expresado en los planteos de tipo programático.
  3. El endurecimiento y la radicalización progresiva de los métodos de lucha.
  4. La creación de la CNT como expresión multitudinaria de la unidad sindical y el avance programático del pueblo trabajador.
  5. Los trabajadores perdimos parte de nuestros salarios.

En 1964/66 se concretó la unidad sindical: Declaración de principios, programa y estatutos aceptados por el conjunto de los sindicatos al forjar la CNT. (Se dispuso de la herramienta adecuada para desarrollar unitariamente la lucha). Al nuevo nivel alcanzado por la resistencia de los trabajadores, contestó la oligarquía con la “Reforma Naranja” y la dictadura constitucional de Pacheco. El pachecato constituye el proceso por el cual la oligarquía asalta el Poder Ejecutivo y concentra en sus manos todos lo instrumentos que definen la política económica de país. Es así, con el aval parlamentario expresado finalmente a través del pacto “chico”, la oligarquía desde el Poder Ejecutivo unifica a las FF.AA. para servir a su política represiva.

Contra este proceso luchan los sindicatos y el pueblo desde 1966 al presente. En un equilibrio inestable entre las posibilidades de la oligarquía y el potencial de lucha del movimiento sindical y popular, se esconden los hechos y los enfrentamientos, y la oligarquía va dirimiendo sus contradicciones.                                                                       Las “crisis” políticas son representativas de la expresión de tales contradicciones, de la imposición  del poder real de la oligarquía sobre el poder formal de los partidos expresados en el Parlamento.

Por otra parte, las FF.AA. incorporadas progresivamente al sostén de dicha política, salidas de los cuarteles en 1972 (lucha contra la “sedición”), comienzan a recorrer un camino con ciertas características autónomas, enmarcadas en el aparato del Estado del cual son parte. Febrero de 1973 constituye una señal del proceso que recorren las FF.AA. Los comunicados 4 y 7 podrán ser, en mayor o menor grado expresión de aspiraciones reales existente en el seno de las FF.AA. en su momento, o meros instrumentos de propaganda demagógica. Lo indiscutible, a la luz de los acontecimientos, es que se constituyó en un error la pasividad expectante con que el movimiento popular encaró su accionar de febrero en adelante. Fue pues un error la movilización sin decisión de alcanzar objetivos propios inmediatos que eran de tal importancia para los trabajadores y –en algunos casos- coincidían con puntos de los comunicados 4 y 7, fuese cual fuese la interpretación que a estos se le dieran. Las mejoras salariales fueron aplazadas hasta julio a pesar del proceso inflacionario desatado, las enormes manifestaciones del 19 de marzo y el primero de junio, indicativas del estado de ánimo combativo de las masas, la acción solidaria por el respeto de los derechos sindicales, y la defensa de las fuentes de trabajo, no se desarrolló de manera coordinada con la amplitud requerida (conflicto de Juan Lacaze, bancos intervenidos, Frigonal, integración de los directorios de los Entes Autónomos).

No se desarrolló la campaña por la nacionalización de la banca, el comercio exterior y la industria frigorífica, a pesar de los elementos que proporcionaban la especulación con la lana, la presión de los directivos del Banco Mercantil, la presencia de Gari en Lanasur. No se desplegó el máximo de solidaridad para responder a los ataques contra los sindicatos registrados de HISISSA; etc.

Como culminación de esta ciudad expectante se llega, incluso a plantear, la celebración del 1º de mayo como una fiesta, en actitud completamente inadecuada en relación a la dureza con que se desenvolvía la lucha de clases.

Finalmente con el golpe del 27 de junio, las Fuerzas Armadas se han ubicado en forma inequívoca como el brazo armado de los intereses de la oligarquía y el imperialismo.

LA HUELGA Y SU DESARROLLO.

En la madrugada misma del golpe, cumpliendo la resolución de los Congresos, sin detenerse a esperar una orden central, ni ante vacilaciones que pudieran producirse a algún nivel, importantes centros de trabajo (especialmente fábricas) fueron ocupados.

Al medio día la ocupación era prácticamente total, alcanzando lugares con escasos antecedentes de movilización sindical.

Del 27 de junio al 4 de julio la huelga fue casi total. Destacamos de ese período:

  1. La generación de energía eléctrica se mantenía bajo control obrero y el abastecimiento de combustible dependía por entero de las resoluciones gremiales.
  2. Los días 30 de junio, 1, 2, 3 de julio se desarrolló una ofensiva de operativos de desalojo. En la mayoría de los casos se reocupó (en algunos casos hasta 7 veces), Excepto Lanasur que quedó unilateralmente ocupada por las FF.AA. y que no pudo ser ocupada por los trabajadores. En Alpargatas, Bao, etc., el t6rato represivo alcanzó una violencia extrema sin lograr el ablande de los trabajadores y militantes que reocuparon sus fábricas.
  3. El jueves 28 y el viernes 29 de junio, el ejército retira combustible de ANCAP. El sábado 30 la ocupa militarmente, copando el combustible almacenado.
  4. Se registran dificultades graves el el Coordinador de los gremios de la Prensa.
  5. El sábado 30 comienzan a observarse dificultades en el transporte.

En los días 4 al 8 de julio se desmorona la huelga en el transporte y se levanta en municipales, estibadores, SUANP, y ferroviarios, así mismo en COFE en el cual nunca orgánicamente se decretó la huelga. También se producen levantamientos en los sectores que por sí mismos la habían decretado. Desconocemos por responsabilidad de quien, o en acuerdo con quien, se produjeron estos levantamientos. Los entierros de los estudiantes caídos y la gran concentración popular del lunes 9 de julio, mostraron un alto nivel de presencia y combatividad.

Finalmente el miércoles 11, la Mesa Representativa levanta la huelga sin condiciones. Quedan, como consecuencia: los despedidos, los requeridos, los sumariados, los perseguidos. El nivel de lucha de los lugares ocupados en ese momento señalaba elocuentemente, la firmeza y el papel de vanguardia de la clase obrera en la batalla librada. Batalla librada con el calor del pueblo, con el apoyo del barrio.

ENSEÑANZAS DE LA HUELGA

Esta huelga general es la acción política más importante desarrollada en el Uruguay por el conjunto del proletariado, de los sectores asalariados, del  estudiantado y vastos sectores sociales.

Constituyen grandes aportes políticos de esta huelga:

  1. La participación de grandes masas actuando de conjunto como forma de protesta política contra la dictadura, hecha en forma de huelga y ocupación de lugares de trabajo.
  2. El papel protagónico de la clase obrera, que dio un salto cualitativo en la conducción política del movimiento popular.
  3. La toma de conciencia de su fuerza, por parte de movimiento popular y la necesidad de crear las condiciones políticas, organizativas y técnicas para la lucha por el poder popular, sin el cual ningún programa del pueblo se hará realidad.
  4. La generalización del conjunto del movimiento sindical, de las manifestaciones callejeras, practicadas en condiciones sumamente difíciles.
  5. La constatación de la importancia que tienen los planes de lucha (criterios y objetivos, planificación, organización y previsión), para el desarrollo de la lucha. Su ausencia impide desplegar todo el potencial de lucha disponible.  
  6. La constatación de la importancia de los Comités de Base, del desarrollo de la militancia por sección, empresa y niveles intermedios, como sostén y ejercicio de la dirección en cualquier circunstancia.
  7. La constatación de las necesidades de una estructura regional y zonal construida a partir de los lugares de trabajo, cimentando a partir de estos una sólida dirección intermedia (regional y zonal del conjunto del movimiento sindical en Montevideo).
  8. Es en la práctica de un sindicalismo conciliador, en el ablandamiento sistemático de los métodos, en la condena constante, por parte de sectores del movimiento sindical, de toda expresión de radicalización en los métodos de lucha, todo ello  unido a la falta de planes de lucha apropiados, en la carencia de una estructura sindical adecuada, asimismo como en la carencia de suficientes cuadros intermedios arraigados en la base, en la practica de un sindicalismo reivindicativo, desvinculados de los aspectos programáticos es donde debe buscarse la explicación de las graves carencias que varios gremios evidenciaron, a tal grado que la huelga no pudo mantenerse e incluso, en algún caso, decretarse en forma efectiva.

NINGÚN GREMIO FUE DERROTADO,  FUE DERROTADO UN ESTILO, UN MÉTODO, UNA CONCEPCIÓN DEL TRABAJO SINDICAL.

En resumen: la fuerza de la HUELGA GENERAL contra la dictadura (experiencia históricamente inédita) golpeó a esta en cierto grado. No logró voltearla, pero consiguió agrupar contra la dictadura un anchísimo frente de fuerzas desigualmente estructuradas. La lucha puso a prueba todas las orientaciones, todos los sistemas organizativos y de trabajo sindical, todos los criterios tácticos.                                                                                                    Corregir las carencias a la luz de la experiencia, de manera que la siguiente ola del movimiento popular ahogue a la dictadura, es una tarea necesaria que exige amplitud de criterio y seriedad de análisis.

LA SITUACIÓN ACTUAL

Al analizar las causas del golpe, señalamos que la oligarquía concreta su ofensiva para consolidar su poder. No es la culminación, es un jalón más en el proceso iniciado en 1968.                                                                                                                                        Las razones geopolíticas (interés del capital monopolista extranjero y del imperialismo en la cuenca del Plata) son factores que inciden sobre una crisis económica, estructural y política, cada vez más grave.

En el campo político el régimen se encuentra prácticamente aislado, las FF.AA.  son su principal sostén efectivo. Conciente de tal realidad, la dictadura busca construir su base de apoyo social. Dispone del monopolio de la información para practicar la demagogia.

La política económica de la oligarquía, solo le sirve a ella, al extranjero, al imperialismo. Agravará las causas estructurales de la crisis, la enajenación de nuestras riquezas, el estancamiento productivo. Tiene un signo antipatria, anti nacional, exponiendo cada vez más nuestra vigencia como nación oriental independiente. No obstante dicha debilidad (relativo aislamiento social y político) la dictadura dispone del monopolio de la información para practicar la demagogia, dispone de todo el poder, incluida las FF.AA. del Estado, es apoyada por el imperialismo y en el terreno económico no cabe prever, en el mediano plazo, ninguna catástrofe ni derrumbe que la afecte, sino un estancamiento similar a el que el país venia soportando. Podemos concluir, pues, que la derrota de la dictadura (bajo su forma actual o las que puede adoptar en el  futuro) depende, básicamente de la resistencia y de la lucha que desarrolla el movimiento popular. Los sindicatos y el pueblo tienen por delante una lucha prolongada, no de corto plazo.

La CLASE OBRERA, columna vertebral de la resistencia popular durante la huelga de 15 días, debe seguir cumpliendo su papel cardinal.

De la gravitación de la clase obrera y sus sectores más combativos en el proceso de resistencia iniciado, depende el signo social de la salida política a esta situación. Del peso de la clase obrera y de sus sectores más combativos depende que de esta etapa de resistencia avancemos hacia el poder popular. Solo el papel protagónico del pueblo impedirá que esta lucha culmine con una salida entre bambalinas y que signifique una nueva frustración para el pueblo y, especialmente, para la clase obrera.

PERSPECTIVAS

De lo anterior, conduce sostener que con la dictadura NI TREGUA, NI LEGITIMACIÓN. Pero debemos constatar que finalizada la huelga, en el marco del decreto del 4/7/73, las patronales han encontrado una oportunidad de golpear a las organizaciones sindicales. Un aspecto del proceso de recuperación de  estas, consiste en comprender que las acciones generales del movimiento sindical solo serán posibles en la medida en que se proceda a generalizaciones posibles desarrolladas por sindicatos filiales o por regionales o zonales.                         

Entendemos que estas acciones deberán ser vinculadas a la siguiente plataforma inmediata que los nuclee y oriente en la lucha:

  1. Libertad para todos los compañeros presos, cese inmediato de las torturas. Vigencia plena del derecho de información y de reunión. Derogación de la Reglamentación Sindical y toda legislación represiva, cese de las persecuciones y por la legalización de la CNT.
  2. Reintegro de todos los despedidos, sumariados y destituidos por motivos gremiales.
  3. Ajuste salarial de acuerdo con los índices establecidos por la CNT para julio (73), actualizados a los índices de contención de la carestía y subsidios para los productos fundamentales de la canasta familiar. Medidas contra la desocupación y creación de nuevas fuentes de trabajo.

Es tarea entonces, en el corto plazo, unir a la militancia en la comprensión y asimilación de las enseñanzas de la huelga general, sobre una apreciación común –mínima- de la perspectiva, sobre el carácter de la lucha presente y futura. Ello resulta fundamental incluso, para pelear despidos y presos.                                             

  En consecuencia queremos destacar:

  1. La dictadura busca ampliar su base social; hay que impedirlo. Los sindicatos deben, procediendo con la mayor amplitud, coordinar sus esfuerzos con los distintos sectores sociales que se definen contra la dictadura. La constatación del carácter reaccionario en lo económico y político del equipo de Bordaberry, exige fustigar duramente a quienes se comprometen con la dictadura. En el marco de esta caracterización es que la clase trabajadora debe promover la creación de un FRENTE DE RESISTENCIA POPULAR que nuclee a todas las fuerzas que se opongan a la dictadura y que estén de acuerdo en llevar adelante los cambios programáticos que el Movimiento Popular ya tiene aprobados: nacionalización del comercio exterior, banca, tierra, frigoríficos, etc. Aquí debemos tener presente los intereses que nos une y los distintos grados de alianza que pueden determinar y que nos conduzcan hacia el objetivo de la clase obrera y el pueblo.
  2. Disuelto el parlamento, el ataque oligárquico se dirige contra los sindicatos, la universidad y la enseñanza, las asociaciones estudiantiles, los partidos y movimientos políticos de oposición, no necesariamente para destruirlos sino para condicionarlos y limitarlos. El decreto denominado “Seguridad de Trabajo” tiene tal finalidad. Los sindicatos no admitirán que los reglamente la dictadura y las patronales. La táctica de enfrentamiento se deberá procesar apreciando la fuerza disponible. No le tememos a elecciones con voto secreto, pues siempre lo hemos hecho y estamos dispuestos a ellas. Pero no admitiremos que nos enchalequen. Jamás renunciaremos a los métodos de lucha que el movimiento obrero ha acuñado en cien años de experiencia y en la huelga general.
  3. Adecuar los métodos de lucha y las pautas organizativas de los sindicatos a la realidad de los niveles represivos establecidos por el sistema. Asumir las responsabilidades que se derivan de la intensidad alcanzada por la lucha de clases en todos sus niveles. No caer en la dispersión táctica, unir y combinar las formas de la lucha sindical de acuerdo a las circunstancias.
  4. La movilización callejera debe formar parte de las acciones a emprender asegurando su preparación adecuada.
  5. En la medida en que el régimen detenta el monopolio de la propaganda, es preciso desarrollar (darle el valor que tiene) el frente de agitación y propaganda A TODOS LOS NIVELES DEL MOVIMIENTO POPULAR.

A TODOS LOS NIVELES DEL MOVIMIENTO POPULAR HAY QUE LUCHAR PARA LOGRAR LA MENTALIDAD DE LA RESISTENCIA. HEMOS HECHO UNA EXPERIENCIA. HEMOS LIBRADO UNA BATALLA. SERÁN OTRAS BATALLAS. SOMOS INVENCIBLES. SOMOS UN PUEBLO QUE NO SE DEJA ARREAR.

ASPECTOS ORGANIZATIVOS

  1. Es fundamental que todos los sindicatos revisen su estructura organizativa, sus métodos de trabajo y funcionamiento, aprovechando las recientes enseñanzas.
  2. Es necesario que funcione un plenario nacional de sindicatos en forma permanente, Que organice su trabajo según una Mesa Representativa (con un Secretariado y una adecuada estructura regional).
  3. Luego de discutido el presente documento, es preciso su discusión en sección plenaria a los efectos de elegir la Mesa Representativa de acuerdo a la realidad del movimiento sindical.

El Secretariado debe asegurar la gravitación decisiva de los sindicatos obrero que sostuvieron el peso central de la huelga. Asimismo debe asegurarse en su integración la presencia de todas las corrientes clasistas que actúan en el movimiento obrero

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ACTA DE MESA REPRESENTATIVA 26 DE JUNIO 2020

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