Cuesta creer que a los estudios Metro Golden Mayer, le mueva la aguja de su tanque de ganancias, que un sindicato en un pequeño país como Uruguay use un caduco dibujo animado durante dos meses de campaña previa a la consulta popular.

Pero ha sido así, han contratado un estudio local que los representa (Bacot&Bacot) e intimado mediante solicitud que Fancap y el resto de los sindicatos no usen a la pantera rosa en sus publicidades.

Rastreando un poco en la historia de MGM,  le empezamos a ver las patas a la sota, rompiendo huelgas, persiguiendo a los que pensaban diferente, colaborando con la Alemania nazi y luego con el “macartismo” o persecución anticomunista de la guerra fría.

Recientemente en el libro ‘The Collaboration: Hollywood’s Pact with Hitler’ “La colaboración: el pacto de Hollywood con Hitler”, el historiador Ben Urwan (profesor de Harvard)  argumenta que muchos estudios colaboraron con el régimen nazi antes de la Segunda Guerra Mundial con el fin de maximizar beneficios en Alemania.

El libro argumenta que, aunque en un principio sólo se modificaba el contenido de las películas proyectadas en Alemania, estudios como Paramount, Fox y la MGM acabaron cambiando escenas a petición nazi tanto para el público doméstico como para el internacional. Así, Urwand sostiene que Hollywood no sólo cedió a la censura nazi, sino que además colaboró con sus esfuerzos de propaganda.

En 1933, Mayer habría incluso llegado a cancelar una de las primeras películas antinazis encargadas en Estados Unidos, ‘The Mad Dog of Europe’. “Tenemos unos ingresos inmensos procedentes de Alemania y, por lo que a mí respecta, esta película nunca se llevará a cabo”, cita el libro al presidente de la MGM.

El uso que Urwand hace de la palabra “colaboración” no ha gustado a otros historiadores cinematográficos como Thomas P. Doherty, quien considera que, en este contexto, el término “es poco menos que una difamación. Louis B. Mayer –jefe de la Metro– podría ser un codicioso, pero no un traidor”, apuntó.

Sin embargo, Urwand se defiende: “Yo no me he inventado la palabra ‘colaboración’; aparece regularmente en materiales de ambas partes. El jefe de la división alemana de la MGM”, apunta a The Guardian, habla de ‘colaboración satisfactoria entre ambas partes’”.

“Y es una colaboración”, añade, “en el sentido de que los ejecutivos de Hollywood y los oficiales Nazis estaban colaborando, y los Nazis tenían la última palabra: no querían perder su negocio. Los jefes de Hollywood creían que Hitler podría ganar la guerra y querían preservar su trabajo a través de la colaboración con los Nazis”.

Concretamente y según el historiador, tres estudios –MGM, Paramount y la 20th Century Fox– permanecieron en Alemania hasta mediados de los 40 y siguieron eliminando referencias a la población judía en sus films incluso en momentos en los que Hollywood estaba ya iniciando su campaña de propaganda bélica a favor de los aliados.

“Podemos descartar la excusa de la ignorancia. Hollywood sabía exactamente qué estaba sucediendo en Alemania, no solo porque había sido obligado a despedir a sus ejecutivos de ventas internacionales de origen judío, y porque conocía la persecución de la que estaban siendo objeto los judíos en ese momento”, indica el historiador en el libro, a la venta en octubre de 2013.

Voz prácticamente aislada en este contexto, el escritor y periodista Ben Hecht luchó como pudo desde 1939 para que se dieran a conocer las atrocidades nazis contra los judíos.

Por las noticias de la prensa de la época, ya sabía de la muerte de 2 millones de judíos en 1942. El Holocausto en plena marcha siguió pasando en blanco a los embajadores (como Joseph Kennedy), al Departamento de Estado e incluso a los más grandes de los grandes estudios cinematográficos estadounidenses, como el poderoso MGM de Louis B. Mayer, cuyo célebre león gruñó bajo ante las atrocidades hitlerianas.

Ben Urwand ha producido un libro abundantemente documentado no sólo sobre el funcionamiento de los estudios cinematográficos sino, sobre todo, sobre cómo la avaricia afecta al juicio de los hombres que en otras circunstancias se consideran notables, pero también capaces de desinteresarse, por dinero, de la suerte de millones de seres humanos

Hoy en un pequeño país de Sudamérica nuevamente MGM “colabora” y busca censurar una campaña popular y justa, en su insaciable afán de lucro han vendido y venderán su alma al diablo, enemigos de las causas justas y al servicio del que “pague y mande”, mercenarios del séptimo arte, censores hoy y cómplices de las barbaries del nazismo ayer.

En 2021 MGM fue comprado por Amazon de Jeff Bezos, por 8.450 millones de dólares, fue comprado por el hombre más rico del planeta, su fortuna personal es de cerca de los 200 mil millones de dólares

Que lindo, que orgullo que le moleste a ese poderoso lo que hacemos en los sindicatos en Uruguay, que bronca le da, que urticaria, que dos videos de redes sociales y tres volantes le hagan perder el sueño, se está perdiendo de ganar unos centavos.

A redoblar esfuerzos, contra la censura en las carteleras sindicales, contra los “dueños” del mundo, contra el ajuste del garrote y la miseria.

Toda nuestra solidaridad con los gremios amenazados.

A no aflojar!!!

Arriba los que luchan!!

Arriba las que luchan!!

*información y fragmentos de Diario El mundo (Los Angeles), Las horas perdidas sitio web sobre cine, The New York Times, The guardian (londres)

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